Tierra solo hay una

Por Víctor J Falcón Borges

Como viajeros en el Universo, tripulamos nuestra nave: La Tierra, soporte y testigo de nuestra existencia, única e irrepetible.

«No hay pasajeros en la nave espacial Tierra: Todos somos tripulantes.

Herbert Marshall Mcluhan

22 DE ABRIL

DÍA DE LA TIERRA

Viajamos en el espacio exterior montados en el Planeta Tierra y lo hacemos con tanta energía que cada segundo recorremos 30 kilómetros, y como integrantes de nuestra nave nodriza, la Vía Láctea, vamos aún más rápido, a 630 km/segundo.

En simultáneo damos vueltas sin parar a 1700 km/hora (velocidad en el Ecuador) rotando sin contorsiones gracias al efecto gravitacional de la Luna, lo que nos permite disfrutar de los cambios regulares de estaciones y las mareas que movilizan el océano.

Los astrofísicos han identificado recientemente miles de sistemas planetarios semejantes al Sistema Solar, aunque somos el único planeta que todavía cumple con el conjunto de condiciones requeridas para alojar la vida.

Nada está quieto en el universo. Las fuerzas cósmicas, que han compactado el polvo de las explosiones de estrellas para formar la Tierra, siguen presentes en los continentes que flotan como islas sobre el magma fundido que yace debajo del ecosistema; nos recuerdan de su existencia con erupciones volcánicas que arrojan nuevos minerales a la corteza terrestre y nos sacuden con terremotos cuando chocan; el magma contiene hierro y actúa como un magneto gigante que sirve de escudo contra los destructivos vientos solares, observables en las auroras boreales.

La Tierra: Continua evolución y adaptación

Nos identificamos como el planeta azul que se enfrió hace unos 4.000.000.000 de años y al llenarse con el agua transportada por meteoritos, permitió la indetenible evolución de numerosas especies.

Hace apenas unos 40.000 años aparecimos los humanos, y sólo en los últimos 200 años, sorprendentemente, hemos atentado contra todo lo que vive en este planeta. Pareciera que, así como no nos damos cuenta de las velocidades a las que viajamos por el espacio, tampoco somos conscientes de que nos hemos venido autodestruyendo, arrastrando hacia este mismo destino a toda la multitud de otras especies que conviven con nosotros.

La Tierra utiliza la misma energía del universo, el calor; con ella hace funcionar y mueve todos los procesos que ocurren. Su acción se proyecta sobre los océanos, la superficie terrestre, la atmósfera y la vida; aloja también el otro sistema vivo de la naturaleza, el clima, hoy alterado y desequilibrado por la acción humana.

El calor fluye cuando hay una diferencia de temperatura, así se originan las corrientes oceánicas, los vientos que movilizan la atmósfera y también la vida que intercambia calor con el ambiente. Cuando la temperatura corporal y ambiental se acercan, tal como está sucediendo con el calentamiento global, perdemos eficiencia, y cuando las temperaturas se igualan, la vida ya no es posible.

Durante la evolución de la Tierra se desarrolló la fotosíntesis en los árboles, la forma de abastecerse de la energía radiante de su estrella, el Sol.

Los depósitos de carbón, petróleo y gas que guarda el subsuelo se originaron durante los períodos Carbonífero y Cretácico hace 350 millones de años, cuando se sepultaron los frondosos bosques existentes para ese entonces, conservando almacenada la energía solar que captaron por eones en la forma de combustibles fósiles.

Al utilizar estos combustibles económicos fruto del trabajo de la naturaleza y, además, destruir bosques para proyectos urbanos y tierras para el cultivo, alteramos el funcionamiento del ambiente con gases invernadero que causan el calentamiento y modifican el clima.

Cuando cambian los regímenes climáticos y la estacionalidad de las lluvias, se alteran los ciclos de siembra y cosecha, se generan tanto inundaciones como sequias recurrentes, los suelos se deterioran, los vientos se fortalecen, los incendios forestales merman más los bosques que controlan el clima… un ciclo de destrucción que se autoalimenta y refuerza.

Estas espirales virtuosas que potencian sus acciones devastadoras intervienen también en otras áreas del planeta: al ir desapareciendo el hielo en los polos queda al descubierto el permafrost que almacena gran cantidad de metano, un gas invernadero, unas 30 veces más poderoso que el CO2, con el que se refuerza y acelera el derretimiento del hielo.

El aumento de unos pocos grados de temperatura en la atmósfera será desastroso para la Tierra, por lo que no seguir calentándola es una cuestión de sobrevivencia…   y es impostergable. Es un hecho científico real, aunque, por el comportamiento colectivo que se observa en la sociedad, no le damos la debida importancia.

La amenaza está dentro… en casa

Si seguimos calentado el ecosistema de forma irresponsable, un final apocalíptico no es descartable. La mente maestra de la humanidad, la capacidad evolutiva para cuidar de nuestra sobrevivencia, seguramente se hará notar para ayudarnos a desarrollar una conciencia colectiva menos indiferente e indolente.

Hoy y cada día es de La Tierra. No existe para nuestro hogar una fecha en particular para recordarnos el respeto, deuda y compromiso que tenemos para con ella. Ha estado mucho antes que nosotros, asimilando el paso de millones de años de evolución, en momentos difíciles y en contra del caos cósmico, y ahora nos toca apoyarle; porque la amenaza esta vez no viene de afuera, está dentro… en casa.

 

“El mundo es un lugar peligroso. No por causa de los que hacen el mal, sino por aquellos que no hacen nada por evitarlo.«

Albert Einstein

 

Escrito por

Víctor José Falcón Borges

El Don de la Energía

www.eldondelaenergia.com

¡Gracias por compartir este artículo!

Del autor

Víctor José Falcón Borges

BChem, BEng (Chem), MEng (BioChem), MBA, AMIChemE

Soy Víctor José Falcón Borges, profesional de la química, ingeniería química y bioquímica y administración de empresas, docente de pre y posgrado, con experiencia en ciencias gerenciales y negocios, pero también un amante la naturaleza, la vida y la familia.

Por más de 40 años me he dedicado de forma sostenida a la consultoría gerencial, trabajando con empresas líderes, dando soporte a proyectos de relevancia y usando metodologías propias, con la convicción que la tecnología no es suficiente sin una buena gestión gerencial que alinee los recursos humanos y la conservación del medio ambiente que nos sostiene.

Otros artículos

Restauradores del ambiente

Restauradores del ambiente

Somos individualidades en el enjambre humano que necesita revitalizar el ambiente utilizando la energía del empeño y dedicación.