La mea culpa por la contaminación

Por Víctor J Falcón Borges

La contaminación del ambiente es un largo debate en la búsqueda de culpables, perdones y responsabilidades que aún sigue sin resolverse.

«Mi aporte a la contaminación mundial es insignificante ¡Que lo resuelvan quienes más contaminan!

Ciudadano - X

No cabe la menor duda que la contaminación del ambiente está asociada a la voracidad en la utilización de los recursos que la naturaleza nos proporciona, por lo que, si queremos frenar la contaminación del ambiente, la solución apunta a los industriales y empresarios que dirigen la economía mundial y a los gobiernos que les permiten operar.

Si esto es cierto también lo es que la población involucrada en la dinámica del uso de los recursos y la generación de contaminación está segmentada en tres grupos: los propietarios de los grandes consorcios, los EMPRESARIOS, quienes son pocos, aunque contaminan mucho; los CONSUMIDORES, que contaminamos poco, pero somos muchos; y LOS DEMÁS, quienes están desvinculados del consumismo mundial, viven con muy pocos recursos y prácticamente no contaminan.

¿Qué porción de la contaminación que recibe el ambiente proviene de cada uno de estos grupos?

La respuesta a la pregunta anterior no es tan directa, ni sencilla y la analizaremos usando cuatro criterios como referencia: 1) la intensidad en el uso de los recursos naturales, 2) la cantidad de población que hace uso de estos recursos, 3) la magnitud de la contaminación producida; y 4) la facilidad para contrarrestar la contaminación causada.

Los EMPRESARIOS 1) usan vorazmente los recursos naturales, 2) son pocos, 3) contaminan mucho y rápido y 4) su contaminación está localizada en emisiones susceptibles de ser intervenidas para tratar de controlarlas.

Como consumidores, regamos la contaminación por todo el mundo

Nuestra contribución personal es obviamente muy pequeña, aunque no actuamos en solitario sino como parte de un colectivo inmenso de personas.

Los CONSUMIDORES hacemos uso de los productos y servicios que nos surten los empresarios y la magnitud de lo que consumimos es lo que finalmente contamina el ambiente. Tan es así que, si no los consumimos, tampoco los Empresarios los producen y, en consecuencia, no contaminan.

Es por ello que nuestra intensidad como Consumidores no es acerca de los recursos naturales de forma directa, sino acerca del consumo de los productos y servicios producidos con dichos recursos por los Empresarios:

1) Somos intensivos en el consumo 2) somos muchos, 3) colectivamente respondemos por una gran contaminación, 4) el manejo de los contaminantes que producimos es más complicado, pues los devolvemos al medio natural como desperdicios en forma de gases contaminantes, desechos para su degradación natural y basura.

Actuamos sin quererlo, como socios de los Empresarios al consumir lo que producen y convertirlos en material contaminante, y todos provenientes de los recursos naturales que intervinieron en su fabricación.

De forma personal contaminamos poco, pero somos muchos y colectivamente sumamos grandes cantidades que son devueltas al ambiente mezcladas entre sí y diseminadas de forma aleatoria, lo que las hace difíciles de manejar, clasificar o reciclar, una contaminación masiva y descontrolada.

Somos como CONSUMIDORES el grupo contaminante más destacado, muchos individuos que poco afectamos al ambiente de forma individual, pero que en conjunto somos de gran impacto y hacemos difícil el procesamiento de los desechos para evitar que ocurran más daños en el entorno.

Todos nos alimentamos, transportamos y usamos electricidad a diario, pero los kilos de comida, los kilómetros recorridos o los kWh de electricidad que utilizamos millones de personas CONSUMIDORAS, se distancian por mucho de las que corresponden a los EMPRESARIOS y sus fábricas.

Yo evito contaminar… ¿y tú?

Si hay algo importante de puntualizar es que no se trata de limitarnos en disfrutar de las comodidades que como civilización hemos logrado, sino de utilizarlas con inteligencia sin afectar al ambiente. Nuestra contribución individual es marcadamente importante, formamos parte del grupo con gran capacidad de contaminar, pero también con la mayor oportunidad de ser la solución para este mismo problema

Somos el último recurso que nos queda, la asociación de individuos a quienes nos corresponde aprender a comportarnos e intervenir activamente para sobrepasar esta crisis y evitar en el futuro la continuada afectación de nuestra propia casa.

“¡Qué maravilloso es que nadie necesite esperar un solo momento antes de comenzar a mejorar el mundo!«

Anna Frank

 

Escrito por

Víctor José Falcón Borges

El Don de la Energía

www.eldondelaenergia.com

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Del autor

Víctor José Falcón Borges

BChem, BEng (Chem), MEng (BioChem), MBA, AMIChemE

Soy Víctor José Falcón Borges, profesional de la química, ingeniería química y bioquímica y administración de empresas, docente de pre y posgrado, con experiencia en ciencias gerenciales y negocios, pero también un amante la naturaleza, la vida y la familia.

Por más de 40 años me he dedicado de forma sostenida a la consultoría gerencial, trabajando con empresas líderes, dando soporte a proyectos de relevancia y usando metodologías propias, con la convicción que la tecnología no es suficiente sin una buena gestión gerencial que alinee los recursos humanos y la conservación del medio ambiente que nos sostiene.

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